¿Qué es la contaminación acústica?

Se llama contaminación acústica o también conocida como contaminación auditiva al exceso de sonido o ruido que altera las condiciones normales del ambiente en una determinada zona. Si bien el ruido no se acumula, traslada o mantiene en el tiempo como las otras contaminaciones, también puede causar grandes daños en la calidad de vida de las personas si no se controla adecuadamente.

En los últimos años los problemas relacionados a la contaminación acústica se han agravado. ¿Los motivos? En general, todas las causantes de la contaminación acústica tienen que ver con la actividad humana. Somos los primeros generadores de ruidos molestos, y esto trae aparejado múltiples consecuencias, ya sea para nuestra salud, como así también para el medio ambiente.

Sin embargo, esto no es algo nuevo. Ya en el 2015, la organización mundial de la salud (OMS), advertía que, debido a la exposición de sonidos dañinos, más de 1100 millones de adolescentes y jóvenes eran susceptibles a tener problemas de audición severos. 

OMS

¿Cuales son los principales causantes de ruidos molestos?

En las grandes ciudades, este fenómeno se agudiza. Las fuentes de ruido urbano, como automóviles, aviones, ferrocarriles, actividades comerciales e industriales, eventos culturales (recitales, locales nocturnos), entre otros, son generadores constantes de capas de ruido que año tras años van in crescendo. 

Además, el crecimiento acelerado en la construcción de edificios, ha generado un nuevo fenómeno contaminante; “los vecinos molestos”. Aunque esto parezca exagerado, es notable como las denuncias, peleas, situaciones de estrés, y otros reacciones, se generan a través del malestar que nos puede provocar el vivir rodeados de vecinos ruidosos.

¿Cómo evitar los efectos de la contaminación acústica?

Hay acciones cotidianas que podemos poner en práctica para paliar los efectos de la contaminación acústica. Algunas de ellas tienen que ver con nuestra protección sobre los ruidos externos, y otras que tienen que ver con tener una concientización del ruido que generamos.

  • Moderar el volumen de la televisión, radio o aparato musical en niveles aceptables. Por norma, si en un ambiente se dificulta la escucha al entablar una conversación, lo más sano es bajar el volumen. 
  • Antes de comprar un electrodoméstico es conveniente indagar la etiqueta que indica el nivel de decibelios emitidos por dicho aparato. 
  • Evitar realizar tareas del hogar, como mover muebles, uso de aspiradoras, utilización de herramientas como martillo, taladro u otras, en horarios no permitidos por las ordenanzas. En este punto, es importante respetar las normas de convivencia que en cualquier consorcio existe. 
  • En verano, es importante respetar las horas de descanso (diurno y nocturno) debido a que por las altas temperaturas es más normal que se tienda a tener las ventanas abiertas.